a pedío expreso de las seoras Directoras,
y muy halagáo, que es un verdadero honor
para un servidor llegar
a escribir en tamaña publicación.
Que mi madre ha de estar orgullosa,
en el cielo le veamos,
a la diestra del cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar…
¡Cantar del pueblo andalúuuuu!
Joder… Sepa el lector disculpar,
que se me ha pedío que vuelque
mi sentir en estas líneas,
lo dicho, dicho, de trompa y talega.
Ante todo y sobre todo
soy el portero y encargao de la Revista
Agarrame que lo mato,
y me pongo de pie pa escribirlo.
Mi tarea, silenciosa pero imprescindible,
consiste en ser el hilo conductor
del orden, la limpieza, el brillo y la pulcritud.
He aprendío a llevar el tiempo conforme venga,
que lo mismo estoy pa un fregao que pa un barrido,
lo digo yo que no miento.
Mi presencia es sinónimo de activa rutina,
no tengo ni tiempo pa rascarme,
sudo el hopo y el jopo,
no hay minuto que pase en que no me estén llamando:
“Efraín, conteste la puerta”
“Efraín, si compra lavandina tráigame querosén”
“Efraín, ponga la pava”
“Efraín, no me va al Pez Tilente y se trae cinco taripanes”
“Efraín, corra que Evelyn vomitó la alfombra”
“Efraín, cuélgueme la toalla y las patas de rana”
“Efraíne, caro, come stá di sal questa berengiena”
“Efraín, franelée un poco por acá”
“Efraín, no rompa las tarlipe con los patines”
“Efraín, prepárele un cafecito al entrevistado”
“Efraín, no lo vió a Dimitri?”
“Efraín, por qué no se tira un rato, se está durmiendo de dorapa”
“Efraín, por qué no se toma unos días”
¡Yo, tomarme unos días!
¿Qué será de estas pobres almas en pena,
dejarlos a la deriva y la plena mugre, válgame!
¡Y para qué! Si mi familia
ya no está en la península ibérica,
está en esta Isla, mi familia,
mal que me pese,
está aquí, coño, que son ustedes!
Todos comemos de la olla grande
pero bien dicen
que todos los días jamón amarga la olla.
Viéralo usté a don Josépe,
más viejo que andar a gatas,
más viejo que el mear,
y sin embargo más duro que la pata de un banco.
Pero no crean que es sencilla la faena,
que de todo tiene la viña:
pámpanos, uvas y agraz.
Sin ir más lejos, allí está la Evelyn,
de la calidad del tordo: cara flaca y culo gordo
Últimamente le ha salío la mula falsa,
y pa colmo te trata como caballo de alquiler,
la lengua como navaja de afeitar.
No, si ya lo supo mi padre,
¡Fuerza del consonante, a lo que obligas,
a decir que son blancas las hormigas!
También al Omargarito le ha venío la contraria,
no falta el día que se levante cruzáo
y lo ponga a uno como chupa de dómine,
como gorrino que no hay por donde cogerle.
Y no hay derecho, hombre,
pa colmo de males la madre,
que lo ve flaco como mula de alquiler
y me hace poner al fuego el cuáquer
pa hacerlo engordar de gusto,
cualquier día va a reventar como un triquitraque.
Cuando no Dimitri,
que hay que seguirle el rastro como el perro a la liebre,
que me llena los rincones de pelucas el pobre.
Un buen día el Dr. Panderette le ha soplao la novia,
o se ha dejao soplar la Viviana, mosquita muerta,
que se ha puesto ligera de cascos como potrillo maldomáo.
Si bien es cierto
que una cosa es con guitarra
y otra cosa es con violín.
Y el mínimo Ante,
todos los picotazos le van a la cresta,
lo toman a chacota y chanza, que lo que es a mí.
Y qué decir de los lanzallamas,
dos lobos de la misma camada,
ya sé yo de qué pie cojean,
hechos un par de Tenorios
que no hay mujer que hayan dejado
sin enamorar como tórtola.
Pero antes me corto la mano derecha
que escribir cosa mala de ninguno,
aquí se despide un servidor,
joder.
A la orden de usía.
Efraín Garrido Lagunilla, portero hasta la muerte.