La consigna de San Día del Trabajador había sido clarísima: "al que labura lo fajamos". Sin embargo nuestros lanzallamas, presos de su macabra adicción, dieron nuevamente la nota de color.
Durante las primeras horas de la jornada su actividad engalanó la protesta: ellos comenzaron a encender el Fogón Tématico incinerando los overoles arrancados a nuestros visitantes, y mantuvieron alimentado el fuego hasta la gran Quema de Patrón; el mismo fue reducido a cenizas en pocos minutos mediante tornasoladas llamaradas que partieron de sus bocas.
Si bien tuvimos que pedirles que den unos pasos atrás cuando el Coro de Anarquistas entonaba su repertorio, ya que la cresta de uno de los coreutas había comenzado a arder, atribuimos el incidente al entusiasmo ante una fecha tan cara al pueblo trabajador. Los lanzallamas eran un continuo fuego, que no se detuvo ni ante el emotivo discurso de Don Giusseppe ni ante la magistral presentación de OrTíN y los bailarines.
Así llegó el momento tan esperado de rendir culto al descanso, el "dolce far niente" de cada 1º de mayo. Pero nuestros amigos, los señores Gancedo y Sepulveda, parecían no entender la consigna. El primero en llamarlos al orden fue el guardaespaldas del estaf, "Ullry", con sus ya clásicos métodos; luego se acercaron al dúo, con el sólo objeto de reducirlos, los muchachos del Coro de Mecánicos de Calabria. Mientras tanto, entre llamaradas y fogonazos, iba creciendo el clima de tensión.
El colmo fue cuando los lanzallamas, munidos de un bidón de 10 litros de kerosene, ganaron el monte.
Imagine el lector el espectáculo que se apreciaba desde la playa, el muelle y la lejanía: destellos rojizos, seguidos de una zigzagueante columna de humo que dejaba en evidencia el punto exacto en el cual el par de enajenados se apostaba.
No entraremos en detalles. Fueron interceptados por una horda y finalmente fajados, espalda con espalda, para ahorrar recursos -en este caso, vendajes- y así, en esa incómoda posición, fueron llevados en andas a la playa para continuar con la conmemoración.
En el primer minuto del 2 de mayo los soltamos para ser llevados en andas, esta vez al consultorio del Dr. Enrique Rosén, nuestro especialista en adicciones combustibles.
Antecedentes.
En los anales de la historia isleña figuran los siguientes hitos:
- en 1999 fueron fajados 27 asistentes, entre miembros del estaf, nativos y naturalizados,
- en 2005 no se registró fajadura alguna,
- en 2007 se fajó con todo respeto a una monja de clausura con aspecto de travesti de murga (que resultó ser Dimitri, investigando un peligroso asunto).
Foto: Delegación de Tucumán, República Argentina. La combativa muchachada, en un descuido del Directorio de la Empresa, hurtó los esmoquín y trajecitos y "tomó prestado" el yate del trompa, rigurosamente quemado en el Muelle cuando hubo descendido el último trabajador:
