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lunes, 6 de septiembre de 2010

Malaika Kenia: Un día en mi noche


Amig@s: cuando me comunicaron que este mes la columna "un día en mi vida" me tocaba a mí, me emocioné hasta las lágrimas. Quería compartir con todos mis seguidores esta gran alegría antes de hacer público lo que sigue:



Recibo el nuevo día tras la barra de esta querida Buat, sobre la que mi madre me dió a luz, sacudiendo la coctelera. Me piden una morsa grande de clericoco, tres daikicocos y un vaso de patero. Entrego los pedidos y veo entrar a Delón y Depardié, dos franceses veteranos que suelen caer a eso de la una. Vienen directo a la barra pero tropiezan con Leo Dan, derramándole en las solapas del traje el daikicoco recién servido... palabra va, empujón viene, se arma una pelea descomunal en la que se prenden casi todos los presentes. Yo aprovecho para hacerme una escapada a la compu de la Redaccion (única conexión a interné de la Isla) y saludar a mis amigos de feisbuk: tengo 7 solicitudes de amistad, 78 mensajes sin leer y 364 invitaciones a eventos. Respondo a todos, mando besit@s y vuelvo corriendo a la buat.

Entro por la puerta de atrás, porque sino de saludar gente se me van como tres horas. Por suerte mi papá, que de aplacar grescas se las sabe lungas, ya calmó los ánimos y están todos tomando el clericoco de la paz y escuchando Fens Chubi Frens, con los ojos morados y abrazados sobre los bafles.
Descubro que sólo quedan seis cocos, aprovecho que pá me cubre en la barra y trepo algunas palmeras, recolecto un canastón de cocos pero es demasiado pesado y no puedo transportarlo sola. Por suerte un grupo de miembros del Movimiento N.E.G.R.A. casualmente pasa camino a la Buat: entre todos llevan el canastón a hombro, conmigo arriba cual Reina del Equinoccio.
La pista está que explota, y justo llego cuando termina el caset de "40 enganchados para fiestas". Corro a darlo vuelta y me topo con un guapo pleiboy colombiano cuyo nombre no puedo dar a conocer, que me saca a bailar "La cucaracha". Apenas comienza a ponerse cariñoso, lo dejo con la excusa de reemplazar a King.

La barra está que arde, son las 4:22 y ya comienza el japiagüer de daikicoco. Se hace una cola que llega hasta la playa. Entre los exaltados se encuentra mi querido Boney M, que entona a capella la canción que me compuso, "Nakupenda Malaika" a viva voz, acompañado por todos los coleros, que piden bises mientras me levantan en andas, con coctelera y todo. Trabajar en estas condiciones no es lo mejor, pero el cliente siempre tiene razón... a las 6 menos cuarto, ya con todos bebiendo sus segundas o terceras copas, damos por terminado el japiagüer.

Lusaka Bongo pasa con el carrito ofreciendo empanaditas de copetín para el desayuno. Me como una con la izquierda mientras con mano derecha sirvo un pingüino y dos albatros de vino patero.
Aprovechando que la Redacción ya abrió sus puertas, me pego otra corridita para usar la compu hasta que llegue Evelyn (que siempre viene tarde). Estoy más tranquila y sin el apuro de tener que regresar a la barra, pero me quedo poco, porque el abuelo no para de darme charla y convidarme sanguchitos de berenjenas en escabeche, mientras Efrain quiere plumerear el teclado, incluso a mí, así que contesto unos mail y me voy al CenCuEBa a ver si se agregaron alumnas a los grupos de Danza Contemporanea Isleña (hasta ayer había mayoría de hombres). En el camino me reconocen varios contingentes de turistas y se acercan a sacarse fotos, a pedirme autógrafos y a proponerme matrimonio.
Son casi las 8, y antes de que el sol trepe me voy a dormir un ratito, así luego reemplazo a papá que se quedo consolando a uno de esos que nunca faltan, que quedan lloriqueando por algún amor perdido. Mientras el viejo lo escucha y le da un consejo de oro, termina de acomodar y limpiar todo. A las 10:30 me despierta Omar Garito a los gritos: acaba de llegar una Comitiva Oficial de Jefes de Estado de Islas Vecinas, y hay que convidarles la Copita de Bienvenida. Corro a buscar la Barramóvil y todo lo necesario para el evento. Le pido ayuda al Omar, hombre fornido, pero se excusa porque no le gustan las relaciones públicas... de lejos diviso a Esperanza y le grito que venga a darme una mano, pero no me oye. Así que junto coraje y energía y transporto a la rastra la Barramóvil, tres toneles de patero de misa, 331 copitas de cristal, veinte kilos de manises y un borracho que había quedado enganchado en el tonel.
Luego de servir las copitas de bienvenida y de recibir varias propuestas de viajes, embajadas y demás, corro a la Buat. El preceptor de A.C.M.elO.G.T., Dalmiro Elbleca, junto a un grupito de alumnos rateados, me ayuda a regresar con la carga.
Siendo las 12 menos cuarto hago una escala en El Pez Tilente para retirar el taripán nuestro de cada día: llevo uno para mí y otro para papá.
Cuando llego, mi querido viejo ya está cabeceando. Almorzamos con patero añejado etiqueta N.E.G.R.A. y lo mando a descansar.
A la una comienza la clase de Danza del Vientre: me agacho tras la barra y me pongo el taparrabo árabe. La cantidad de inscriptos supera la capacidad de la pista de baile, por lo que salimos a la puerta. Son tres horas de menear las caderas, con escapadas a la barra cada quince minutos para servir los tragos de los habitués que pacientemente esperan su turno.
Terminamos con la clase a las 16 horas. Aplauso cerrado. Alumnas y alumnos quedan exhaustos y sedientos, tengo que trasladar un tonel de patero al centro de la pista y repartir sorbetes extralár. Se hacen las cinco de la tarde, aprovecho para tirarme un ratito atrás de la barra, a dormir una siesta. A las seis me despiertan unos gritos desesperados: es Keit Richars gritando "¡Givmi de patherou!". Algunos se asustan, pero es inofensivo. Le sirvo su patero y como siempre me da charla y me invita a pasear por el mundo en su helicóptero. Le agradezco, pero no tengo tiempo... Ingresa un grupo del Programa de Intercambio Protugués - Agarrameño y debo atenderlos. Les muestro las instalaciones y la salida de emergencia y les preparo unos regios daikicocos con aceitunas verdes.
19:30 horas: llega el carrito de El Pez Tilente, Lusaka Bongo nos trae las clásicas empanaditas de copetín de la tarde y se queda a compartir un pingüino emperador de patero.
A las 20 comienza la clase teórica de reggetón, dictada por un profesor panameño Campeón del Carnaval 2009. Emociona ver la pista llena de estudiantes anotando en sus cuadernos los secretos de la teoría de este apasionante baile. Tras la clase mantean al profesor y lo llevan en andas hasta la playa. Estoy por ir pero descubro que me estoy quedando sin cocos: agarro el machete y el canastón y me dedico a la recolección durante 45 minutos. Ya a las 22:05 estoy lista para el próximo japiagüer de clericoco, que se extiende hasta las 23:40, hora en que me retiro de la Buat con intención de tomar mi merecido descanso. Sólo San Agarrame sabe si podré....

Besit@s, los quier@ much@!

Malaika Kenia
Bargüoman
Comparto con todos ustedes una foto familiar, de mis medias hermanas: La de la derecha, por parte de mamá, la del medio por parte de papá, y la de la izquierda no sabemos.

domingo, 25 de abril de 2010

Un día en la vida de...Don Efraín Garrido Lagunilla

En soltando la sinhueso
a pedío expreso de las seoras Directoras,
y muy halagáo, que es un verdadero honor
para un servidor llegar
a escribir en tamaña publicación.
Que mi madre ha de estar orgullosa,
en el cielo le veamos,
a la diestra del cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar…
¡Cantar del pueblo andalúuuuu!

Joder… Sepa el lector disculpar,
que se me ha pedío que vuelque
mi sentir en estas líneas,
lo dicho, dicho, de trompa y talega.

Ante todo y sobre todo
soy el portero y encargao de la Revista
Agarrame que lo mato,
y me pongo de pie pa escribirlo.
Mi tarea, silenciosa pero imprescindible,
consiste en ser el hilo conductor
del orden, la limpieza, el brillo y la pulcritud.
He aprendío a llevar el tiempo conforme venga,
que lo mismo estoy pa un fregao que pa un barrido,
lo digo yo que no miento.

Mi presencia es sinónimo de activa rutina,
no tengo ni tiempo pa rascarme,
sudo el hopo y el jopo,
no hay minuto que pase en que no me estén llamando:
“Efraín, conteste la puerta”
“Efraín, si compra lavandina tráigame querosén”
“Efraín, ponga la pava”
“Efraín, no me va al Pez Tilente y se trae cinco taripanes”
“Efraín, corra que Evelyn vomitó la alfombra”
“Efraín, cuélgueme la toalla y las patas de rana”
“Efraíne, caro, come stá di sal questa berengiena”
“Efraín, franelée un poco por acá”
“Efraín, no rompa las tarlipe con los patines”
“Efraín, prepárele un cafecito al entrevistado”
“Efraín, no lo vió a Dimitri?”
“Efraín, por qué no se tira un rato, se está durmiendo de dorapa”
“Efraín, por qué no se toma unos días”
¡Yo, tomarme unos días!
¿Qué será de estas pobres almas en pena,
dejarlos a la deriva y la plena mugre, válgame!

¡Y para qué! Si mi familia
ya no está en la península ibérica,
está en esta Isla, mi familia,
mal que me pese,
está aquí, coño, que son ustedes!
Todos comemos de la olla grande
pero bien dicen
que todos los días jamón amarga la olla.

Viéralo usté a don Josépe,
más viejo que andar a gatas,
más viejo que el mear,
y sin embargo más duro que la pata de un banco.

Pero no crean que es sencilla la faena,
que de todo tiene la viña:
pámpanos, uvas y agraz.
Sin ir más lejos, allí está la Evelyn,
de la calidad del tordo: cara flaca y culo gordo
Últimamente le ha salío la mula falsa,
y pa colmo te trata como caballo de alquiler,
la lengua como navaja de afeitar.
No, si ya lo supo mi padre,
¡Fuerza del consonante, a lo que obligas,
a decir que son blancas las hormigas!

También al Omargarito le ha venío la contraria,
no falta el día que se levante cruzáo
y lo ponga a uno como chupa de dómine,
como gorrino que no hay por donde cogerle.
Y no hay derecho, hombre,
pa colmo de males la madre,
que lo ve flaco como mula de alquiler
y me hace poner al fuego el cuáquer
pa hacerlo engordar de gusto,
cualquier día va a reventar como un triquitraque.

Cuando no Dimitri,
que hay que seguirle el rastro como el perro a la liebre,
que me llena los rincones de pelucas el pobre.
Un buen día el Dr. Panderette le ha soplao la novia,
o se ha dejao soplar la Viviana, mosquita muerta,
que se ha puesto ligera de cascos como potrillo maldomáo.
Si bien es cierto
que una cosa es con guitarra
y otra cosa es con violín.

Y el mínimo Ante,
todos los picotazos le van a la cresta,
lo toman a chacota y chanza, que lo que es a mí.

Y qué decir de los lanzallamas,
dos lobos de la misma camada,
ya sé yo de qué pie cojean,
hechos un par de Tenorios
que no hay mujer que hayan dejado
sin enamorar como tórtola.

Pero antes me corto la mano derecha
que escribir cosa mala de ninguno,
aquí se despide un servidor,
joder.

A la orden de usía.
Efraín Garrido Lagunilla, portero hasta la muerte.

Que he querío compartir con todos ustes éste... mi más noble recuerdo, que me pinta de cuerpo y alma: mi primera escobilla, que de niño me dió mi madre.Hoy descansa en la estantería, juntos con mis objetos personales.

jueves, 25 de marzo de 2010

Un día en la vida de Uagadugu Zomba: “El taparrabo no se mancha”

Un día en la vida de Uagadugu Zomba: en el margen inferior derecho de la fotografía satelital puede divisarse al multicampeón entrenando en nuestro Océano.

Tras cuatro años de espera, volvemos a disfrutar del deporte nativo por excelencia: en junio próximo comienza el Campeonato Mundial de Plancha "Sudáfrica 2010".
Con ocho grupos (vea el fixture) de Islas de diversos océanos y mares del mundo. Este deporte, practicado por hombres y mujeres de todas las edades y sexos, despierta pasiones incontrolables en nuestra Isla desde hace años.

Hoy, en “Un día en la vida de…”, pasamos una jornada con Uagadugu Zomba, el Primer Campeon a nivel mundial en esta disciplina. Como no queremos que pierda su día de entrenamiento, faltando tan poco para el Mundial, flotamos a su lado y le contamos cómo vive un ídolo popular en la cresta de la ola.

Una comitiva de esta Revista se apostó a la entrada de su caverna a las 3:22 de la madrugada, intentando pasar desapercibida. Pero Hermógenes, la morsa macho de Uagadugu y mascota oficial de nuestro equipo en el Mundial, comenzó a aullar al vernos, despertando a UZ que se nos apareció en bata y con los ojos entrecerrados:
-Muchachos, habíamos quedado a esta hora?
-No, era a las 6:10, pero estamos alistando la cámara y el grabador, inflando el gomón y terminando de charlar el enfoque de la nota.
-Macanudo, nos vemos en tres horas.

El ídolo entró seguido por Hermógenes. Sin embargo el mamífero marino, excitado por nuestra presencia, no paró de aullar, por lo que Uagadugu, ya peinado, con cara de resignación y en taparrabo olímpico, se acercó a tomarse las fotos de rigor y comenzamos la nota siendo las 4:44 en el gomón de exteriores, mientras el campeón se deslizaba lentamente por nuestro límpido océano.

Simba: -Uagadugu, hablanos de tus comienzos, ¿cuándo nació esta pasión?
UZ: - Mirá, te la hago corta: mi vieja me parió haciendo la plancha. Parece que el agua le aliviaba el dolor de las contracciones y ese día se fue a dar unos planchazos sola. Se quedó medio adormecida y en eso siente que le tocan el hombro: ¡era yo, que había nacido! ¡Imaginate mi vieja, no entendía nada!
Simba: -Qué alegrón que se pegó!
UZ: -Sí, cuentan que a esa altura ya se había congregado bastante gente en la playa, así tuve mi primera ovación…
Simba: ¡…toda una señal!
UZ: - Sí, totalmente. Y desde ese día no paré de dedicarme a la plancha, de luchar durante años por el futuro de este deporte y por el Campeonato Mundial que hoy es una realidad.
Simba: Y ahora en tu nueva faceta, como profesor universitario.
UZ: -Sí, mirá… Son esas cosas que no te esperás, esos regalos de la vida. Cuando el Omar me lo propuso, ni lo pensé: me tiré a la pileta de cabeza, y ahora cada vez hay más alumnos.
Magoo: - El talento para planchear viene de nacimiento o se puede aprender?
UZ: -Mirá, qué bueno que me lo preguntás, justamente hace días comenzó el cuatrimestre 2010 del Doctorado en Plancha Olímpica, en A.C.M.elO.G.T. Si vieras cómo vienen los alumnos, algunos nunca hicieron la plancha, otros jamás se bañaron! Y después de dos clases los avances ya se van notando. La plancha es un deporte noble, te da muchas satisfacciones. Eso sí se transmite, y lo más importante, que se enseña desde el primer teórico: el taparrabo no se mancha.
Simba: -Es toda una metáfora de la nobleza de este deporte…
UZ: -No creas, lo digo en sentido literal, a veces los nuevos planchistas tienen problemas graves de retención.

Imagen de una clase introductoria del Doctorado en Plancha Olímpica. Véase a los profesores Uagadugu Zomba y Omar Garito, explicándo junto al velero de primeros auxilios las técnicas de flotación.

Simba: -Cambiemos de tema. ¿Cómo te ves en este mundial?
UZ: -¡Copa en alto, el cuello lleno de medallas y una multitud vivándome, como siempre!
Simba: -¿Te preocupa el tema de la edad? Ya tenés 44 años…
UZ: -No me asusta para nada. La verdad es que las nuevas generaciones no vienen tan aguantadoras, como ser, si me comparo con equipos de Islas candidatas a la copa, como ser los de Chipre, Jamaica o Martín García, los pibes no pasan de los 25 pirulos pero los doblo en resistencia!
Magoo: -¡Sí, qué espectacular! Vimos los videos en el playón del Cen.Cu.E.Ba.! ¡Ninguno aguantó más de cuarenta días, y vos estuviste cinco meses hacendo la plancha! ¡Cinco, eh!
Simba: -Lo que te valió la Clasificación al certamen.
Magoo: -Sí, ahí se vió claramente dónde está el aguante…
Hermógenes: -Ooouuuuuuuuuuuuuhhhhhhhhhhhhh
UZ (palmeándolo): -Mirá que aunque no lo crean, Hermógenes entiende todo. Es más, creo que si no fuera por él no hubiese clasificado. En un momento de las eliminatorias mi equipo técnico (N.d.R.: el Dr. Panderette y el Sr. Ullrico Ludwig Von Schlutter) había bajado a tierra a comprar puchos. Ahí me agarró una contractura en el omóplato que casi no la cuento. Y esta bestia, así como la ves, lo percibió y me masajeó con el hocico, mientras aullaba para alertar al médico. Cuando volvió el gomón, ya se me había pasado.
Simba: -Increíble! Contanos, ¿cómo es Sudáfrica? La cultura, la gente, el paisaje…
UZ: -Mirá, qué te puedo decir… llegué remolcado por Hermógenes, y entre los entrenamientos y la competencia no pude ni pararme. Dicen que es hermoso, si gano me tomo unos días para volver y caminar un rato.
Simba: -Hablás de caminar… cuánto tiempo te lleva recuperarte después de una prueba de resistencia?
UZ: - Mirá, la última vez estuve diecisiete días parado, es como que la articulación se desacostumbra y pierde elasticidad. Por suerte el pueblo agarrameño es solidario como pocos, nunca falta quien me lleve en andas o me alcance un taripán hasta casa.
Simba: -¿Y podés decirnos en qué piensa una planchista mientras ve pasar los días flotando en el océano?
UZ: -Sabés que se te pone la mente en un estado superior. Algunos lo comparan con la meditación, o con fumarse un orégano o tirarse a la pileta desde un undécimo piso: es una plenitud que te invade y te domina.
Simba: -Uagadugu, el pueblo quiere saber, ¿tenés alguna cábala?
UZ: -Mirá, lo único que llevo a las competencias es el taparrabo. Eso sí, siempre confeccionado por Kasai Nilo, y con piel de morsa fallecida de vieja. En la Isla, es lo que más se usa. Casi un uniforme.
Simba: -Convengamos en que lo popularizaste vos. ¿Se puede planchear con taparrabo de otro material? ¿De laicra, por ejemplo?
UZ: -Mirá, la laicra es excelente si uno quiere bucear, por ejemplo. Pero para flotar, es algo que te tira para abajo. En cambio la piel de animal te conserva la flotación, parece que entre los pelos se conservan micropartículas de aire que son las que ayudan a mantener la horizontalidad. Algunos usan taparrabo de cuero de vaca, otros de carpincho… para mí, a la morsa no hay con qué darle.
Hermógenes: -Ooouuuuuuuuuuuuuiihhhhhhhhhhhhh
UZ: -Sin ir más lejos, este taparrabo que tengo puesto está hecho con la piel del abuelo de Hermógenes.
Simba: -¿Lo vas a calzar en el mundial?
UZ: -¡Por supuesto! Simba, Magoo, Evelyn, les agradezco la nota. No les prometo leerla porque con el agua siempre se me corre la tinta de la Revista.
Simba: -¡Gracias a vos, campeón!
Magoo -¿Me firmás el teleobjetivo?
UZ: -Pero cómo no, máquina.

jueves, 22 de octubre de 2009

Un día en la vida de Omar Garito

...Ser el segundo en exponer su vida en esta columna es un verdadero honor… ¡lástima que me avisaron sobre el pucho y me hicieron correr como un guanaco! La próxima vez que sea con el debido tiempo, que la vida del buzo táctico no es joda, yo no me sumerjo para rascarme.
Hecha esta salvedad paso a contarles cómo es un día típico:
Para lo que es la vida isleña me levanto bastante tarde, digamos entre las 5.45 y las 6.00 am. Me levanto es un decir, porque en realidad es mamá la que me despierta: me toca la verja y el abuelo le abre la cancel para que entre con la merienda para la media mañana y un abrigo (para los nuevos lectores, vivo en casa del abuelo, en la pieza del fondo desde lo de enero).
El desayuno es con el abuelo, mate en caracola con galleta marinera. Más tarde se nos une Efrain, luego llega Evelyn, y a medida que van cayendo los otros miembros del estaf me tomo el piróscafo rumbo a la Academia. Camino por la playa o por las callecitas del centro, debo salir con tiempo porque en el trayecto firmo autógrafos y me saco fotos con turistas y admiradores, que no se quieren ir de la isla sin un recuerdo de “El Omar”. A las 7 llegan los primeros alumnos y comienza así la rutina en mi Academia de Ciencias Marinas.
La vida bajo el agua merece un párrafo aparte: paso la mitad del día bajo las profundidades, allí donde el tiempo se detiene, el clima no cuenta y la gravedad tampoco… diría otra dimensión, diría.
Lo primero que hago es llamar a Poseidón, que viene a mi encuentro y me agasaja a su manera. Cuando no viene de inmediato recurro a la infalible gota de sangre que lo trae a mis patas de rana al instante y desde donde esté.
Casi siempre paso a ver el lugar de la conexión para verificar que todo siga bien. Durante el primer recreo, a media mañana, me reúno con Dalmiro Elbleca y el resto de los docentes para organizar las clases.
Llega el mediodía y paramos a almorzar: algunos días pasa el carrito de El Pez Tilente, otras veces los alumnos me convidan con sus viandas y hacemos picnic en las playas. Otras veces si tengo suerte y estoy de mal humor, cazo mi almuerzo y lo cocino en algún fogón que improviso por ahí. Pero la mayoría de las veces almuerzo con el abuelo que me espera con tallarines al pesto y berenjenas en escabeche, o con polenta con tararira. En lo único que debo pensar al momento de elegir el lugar del almuerzo es que no esté lleno de gente porque me ha pasado de quedarme más de media hora firmando autógrafos y hablando con mis admiradores.
La siesta, ese momento tan esperado, la tomo donde me sorprenda la modorra... la he tomado en la playa, en la redacción, en el colectivo isleño, en la buat, en el acorazado, en el lecho marino, en varias cavernas,y la lista continúa…

La segunda parte del día transcurre bajo el agua. Ya cerca del anochecer suelo pasar por lo de la doctora Romero, quien me está tratando del trauma que me provocara el mentado incidente. No, no es fácil continuar mi vida de la misma manera, yo era un tipo común como usted y de la noche a la mañana me dan por muerto, y unos meses más tarde me entero que soy héroe isleño, por no mencionar los meses que pasé en tarlipe por un olvido del abuelo.

Entrada la noche me voy de duna 22 sin escala a la buat, donde me espera mi gente: King con sus consejos, Malaika con sus tragos, la alegría de los turistas y la sencillez y amabilidad de los nativos. Allí ceno, bebo y converso con amigos... y con mamá, que siempre me llama por teléfono para saber si estoy bien y si me hace falta algo.
Algunas noches me voy a la caverna de Esperanza, a seguir la joda con timba, y tragos.
La parte mas difícil del día es regresar a casa sin despertar al abuelo, que tiene el sueño liviano, así que me valgo de mil artilugios para entrar sigiloso sin interrumpir su descanso. Así termina mi día en general, pero nunca falta alguna gilada como ésta... ¡como si me rascara, dejame de joder! Ni que fuera una colegiala, tener que narrar un día entero, si todos ya saben lo que hago y dejo de hacer, ¡acá no hay intimidad! Encima lo tengo que escribir, ¿qué me vieron? ¿Cara de Evaristo Carriego? Y para pudrirla del todo me apuraron con que la nota tenía que estar lista para salir el sábado, aflojen, ¿quién son? ¿Niuiortaim? ¡Taquete parió!

Fotos de archivo.

Mi siesta reglamentaria en el lecho marino:


Momento en que finalmente me encontraron en casa del abuelo:

¿Quiere ver más fotos del Omar?

lunes, 28 de septiembre de 2009

Un día en mi vida: Simba Kinte

¡Salve, pueblo!
Tengo el honor de inaugurar esta columna que permitirá que el mundo todo conozca los pormenores de la vida cotidiana isleña, a través del relato pormenorizado de un día en la vida de alguno de nosotros. Así comienza mi jornada:


Son las 4:10 AM. Acabo de despertarme, los niños aún duermen. Mi caverna se encuetra a pocos metros de la playa, así que salto de mi hamaca paraguaya y corro a darme el primer chapuzón, para despabilarme y deslagañarme. Todavía en penumbras, somos varios los nativos que ya estamos listos antes de que febo asome. Surgen numerosas charlas, el isleño es un ser conversador por excelencia.
Esquivo un contingente de turistas suecos que descansa en la arena pero tropiezo con un irlandés, que se despierta y al reconocerme me pide que le autografíe la botella vacía de vino patero que porta en su mano derecha. Se deshace en elogios, zamarrea a su grupo de amigos e intentan levantarme en andas, pero me despido amablemente pues debo alistar a mis niños para sus actividades guarderiles. Me cruzo con Lusaka Bongo, que me obsequia tres tarariras recién pescadas que dan sus últimos agonizantes coletazos.
Ya en mi caverna me calzo el taparrabo presidencial. Subo hasta la palmera del fondo y cosecho dos cocos, le alcanzo uno a Naiabingi que comienza a desperezarse y lo bebe con bombilla. Al otro le coloco una tetina y con delicadeza se lo ofrezco a Omarcito, recientemente destetado.
Plancho el uniforme de los niños, se visten y salimos en fila india por Av. de los Corrales de Morsas, entonando a viva voz “Ay mama Iné”. Son las 5 de la matina, las calles isleñas son un hervidero de nativos y no paramos intercambiar saludos y palmaditas en la espalda. La señorita Nan aguarda en la puerta de “Agarrame el mocoso”. Recibe a los niños, que me besan e ingresan con especial entusiasmo: esta noche todas las salitas pernoctarán en la Fundación Bicho Bolita.

Sin prisa pero sin pausa camino hacia la Cooperativa de Lavado. El pigmeo cuidalanchas corre hacia mí para informarme que está arribando un cargamento de yenes sucios proveniente de Guatemala.
Nos reunimos a coordinar tareas en una ronda de mate, con ricas empanaditas N.E.G.R.A. de copetín; varios fuman orégano. Hoy me toca dedicarme a planchado y doblado. Trabajamos hasta la 12, hora en que Lusaka pasa con el carrito empanadero y un barril de patero, y nos juntamos a almorzar al costado del tanque australiano. Pájaro que comió voló: ha terminado nuestra jornada laboral.
Me dirijo a mi caverna para tomar la siesta reglamentaria. A las 15:30 hay Asamblea en el cuartel clandestino del N.E.G.R.A. (cuya ubicación no revelaré por razones de seguridad). Discutimos los temas de la defensa isleña; un miembro de reconocida envergadura (cuyo nombre no revelaré por razones de seguridad) propone la realización de una jornada voluntaria de cosecha de cocos para el fin de semana. Nuestro voto no es negativo y establecemos la hora, a las 6 AM del domingo partiremos de Plaza de Marzo, machete en mano. Concluido el tratamiento de los temas más urgentes, a las 16:30 damos por terminada la Asamblea y nos vamos hacia la Buat a merendar unos clericocos. Marchamos en fila india, entonando “Para la libertad” y llevando en andas al miembro veterano (cuyo apelativo no revelaré por razones de seguridad). En el camino me paran dos turistas, rogándome que les firme el taparrabo. Un compañero del N.E.G.R.A. (no revelaré quién, por razones de seguridad) me alcanza un indeleble y me susurra: “Estos son actorazos, el rubio es Robert Redford y el morocho es Cacho Castaña”. Los galanes se suman a la columna que se engrosa con varias personas más, ya que como todas las tardes, de 17 a 19 hay japiágüer de clericoco en la Buat isleña. En el trayecto, el supuesto Robert Redford me sale al cruce con un familiar acento soviético: resulta no ser otro que el encargado de Espionaje Interno de esta Revista, Camarada Dimitri Karrposoff. Me bate: “Negrrra, tenemos reunión urgente de redacción. Seguime”.

Como el lector sabe, mi vida conjuga diversas facetas. Soy madre, ama de caverna, primera mandataria, miembro del N.E.G.R.A., fregona de billetes, encargada de Prensa y Difusión de la revista Agarrame que lo mato, árbitra internacional en Olimpíadas de Plancha, repulgadota ocasional y agarrameña de ley. Gracias a San Agarrame, el cuero me da para todo esto y muchas tareas más. A toda prisa me encolumno tras Dimitri. Minutos después ingresamos a la acogedora casa del nonno Giusseppe Contutti Liquantti, sede de la redacción, donde ya se encuentra reunido el estáf, tocando la ocarina. Sólo faltábamos nosotros dos. Al vernos abandonan la música, despegan a Malaika de la computadora y comenzamos la reunión. El tema de hoy es la elección de la próxima nota a publicarse al mundo todo.
Las propuestas son: “La Barra de Kenia” (3 votos), la misión de dimitri (4 votos), el test “Es Ud. Fóbico” (3 votos) y esta nueva sección (que arrasa con 11 votos). Por aclamación, y luego de codearse subrepticiamente, me proponen relatar mi día. Tras aceptar tamaño honor y con lágrimas en los ojos, comienzo a dictarle a Evelyn Gómez, secretaria y telefonista, lo transcurrido hasta el momento.
Salustiano Gancedo propone un brindis por el éxito de la nueva columna, a realizase en la buat en cinco minutos, por lo que evacúan la Redacción cual simulacro de incendio, no sin antes llevarse en andas a don Giusseppe, mecedora y papagayo incluídos.
Lejos del bullicio habitual redaccionil continuamos escribiendo esta nota, pero el sosiego dura poco: el héroe isleño Omar Garito irrumpe echando putas, chorreando agua bajo el toallón anudado en la cintura y calzando sus patas de rana. Da un portazo y no nos atrevemos a preguntarle qué sucedió, consideramos prudente dejarlo sólo.
Despido a Evelyn, que corre hacia duna 22 a ser sublinguada por la Dra. Romero.

Yo parto hacia la Buat, y si el destino isleño no se interpone, degustaré un merecido clericoco y pachanguearé sobre los bafles.
La historia me absolverá.

Simba Kinte.

Una foto que conservo con mucho cariño: parado, el campeón de Plancha Olímpica Uagadugu Zomba; a la izquierda, nuestro ilustre barman King Kenia; paradito, Naiabingi Kinte, mi primogénito; a su lado la venerable druida Luanda Lomé, y yo con Omarcito Kinte en brazos, dormido; al fondo, mis compañeras de la Cooperativa de Lavado de Billetes.