domingo, 15 de marzo de 2009

¡...Por las barbas de mi morsa!

Era una mañana como todas en AQLM Áilan.
Efraín había barrido la Redacción, como todos los días.
Los nativitos se arremolinaban en la terraza de la Redacción, como todos los días.
Cada cual se dirijia a su faena, como todos los días, pero algo no estaba en su lugar... Lusaka Bongo no se encontraba en su puesto de la pescadería El Pez Tilente y un sinnumero de nativos comnenzaba a juntarse. Mientras quienes acostumbrados a recibir su tararira al paso seguían llegando desde todos los rincones de la Isla, crecía la sorpresa al encontrar el mostrador vacío, y aunque esperaron pacientes unos minutos Lusaka no llegaba, por lo que más temprano que tarde tomaron la decisión de salir a buscar al ilustre desaparecido.
Seremos breves: el hombre estaba a pocos metros de El Pez Tilente, abrazado a una palmera datilera, blanco como el papel y temblando como una hoja. Al ver al gentío rompió el silencio exclamando "¡...Por las barbas de mi morsa!... lo ví..."

En ese momento llegó Malaika con un vaso de agua, luego el Ing. Agr. Santiago Varela le trajo un té de oregano, la psiquiatra Romero acercóle un ribotril, Dimitri le convidó un trago de su inseparable petaquita de vodka, la venerable Luanda Lomé le preparó una infusión de ruda macho, Kinshasa Dakar le trajo una damajuana de patero añejado y el abuelo le vació en la garganta siete cucharadas de aceite de hígado de tararira. Luego de tragar el ultimo sorbo, con la vejiga inflamada por el torbellino de brebajes que colmó su estómago, continuó: "¡Era él!, Omar pasó caminando por la puerta del boliche, me pidió un taripán y se fue... les juro que era él..."
Dicho lo cual, Lusaka Bongo dió media vuelta y se alejó, deambulando por los senderos isleños con la mirada perdida y murmurando "...¡Sií!...lo ví...".


Así permanece la puerta de "El Pez Tilente", con traba y candado. Para tristeza de sus habitués y parroquianos, la pescadería se encuentra cerrada hasta nuevo aviso. (Obsérvese la congoja en el rostro de la madre de Omar Garito, vecina del establecimiento)