lunes, 23 de marzo de 2009

¿Otra vez??

Otro suceso inexplicable enturbió la mañana.
Una jornada más que comenzaba como tantas otras, la computadora de la Redacción iniciaba güindou, las directoras ya tenían el quitaesmalte sobre el escritorio, Efraín preparaba el mate cocido con el abuelo en la cocina, el techo del edificio cimbraba cada vez más a medida que llegaban los niñitos. Cuando repentinamente el Sr. Kasai Nilo, encargado de Taparrabos La Confianza, llegó corriendo y agitado, con el rostro desencajado y enrojecido. Luego de que Ullrico Ludwig lo obligara a sentarse en la Dirección, comenzó diciendo:
"Tienen que escuchar lo que viví esta mañana... todo es muy confuso... no sé si fue una pesadilla... o qué. No quiero que me crean loco, miren: anoche, en sueños, escuchaba a Omarcito que me decía: `Kasai, dame un taparrabo´ ....en un momento no sabía si era sueño o pesadilla... escuchaba que golpeaban la puerta, que rasgaban los vidrios... qué se yo, preferí darme vuelta y seguir durmiendo para no darme manija. Pero hoy a la matina casi me da un bobazo! No. No me había parecido: el fantasma de Omar había venido a buscarme!!! La prueba estaba en los vidrios, que tenían marcas de dedos y manos!! Ay... no se qué creer!!!”


En ese momento interrumpió desde la ventana de la Redacción el Ing. Agr. Santiago Varela con una infusión de orégano sin semilla; mientras sorbía, ingresó la psiquiatra Romero, quien luego de tomarle la presión le administró una alta dosis de tranquilizante por vía endovenosa. Una holandesa que paseaba por la zona banquito en mano le dio un vaso de leche recién ordeñada -debimos suponerlo, la "holandesita" era Dimitri Karpossoff en misión especial, buscando posibles micrófonos ocultos al flamante regalo de don Segismundo Paredes-. Como se sabe, la solidaridad en esta bendita Isla se contagia y expande como plaga: Kinshasa Dakar se constituyo con una copita de vino patero, cosecha especial; la hechicera le hizo sorber un extraño líquido tornasol, que vimos prudente no preguntar qué era; el abuelo irrumpió con un humeante caldo calabrés hecho a base de ajo, pimienta, ají putaparió y sal, que dejó el rostro de nuestro amigo de un inquietante tono violeta, digno de enciclopedia médica (el Dr. Panderette hubiera sido el primero en llegar, pero estaba en Argentina, atendiendo en su consultorio de Puerto Madero).
A quienes hubo que detener fue a los Sres. Gancedo y Sepúlveda, que pretendían que el pobre de Kasai hiciera buches con kerosene. "Se te aclara todo al toque", se decían entre ellos, "qué tiene de malo, a la final".
Como estaba aun impresionado y a la miseria, consideramos prudente y apropiado llevar a Kasai Nilo en andas hasta la casa de Malaika.

4 comentarios:

Lusaka Bongo dijo...

Vieron que no era el patero? Yo también lo ví, Kasai.
Voy para lo de Malaika

A.K. dijo...

Ja!, yo no lo ví pero me encantaría!!!

Camarada Dimitri Karrposoff - Espionaje Interno dijo...

Kasai,ofrrrrrrezco mi tiempo,este caso me atrrrapa, me intrrriga. podrriamos hablarrr en prrrivaddo? mandame un mail.
un abrrrrazo clandestino

Familiares y Vecinos de Omar Garito dijo...

Dimitri, qué pasa con el Omar?
Batinos la precisa